Más vale tarde que nunca, dicen.
Bueno, ¿cómo va todo? ¿Habéis hecho y recibido miles de regalos en estos entrañables días? Si no es así, no desesperéis: recordad que todavía faltan Sus Majestades de Oriente. Seguro que todos esos regalos venían canónicamente envueltos, ¿me equivoco? Ya sabéis cómo va: papel al azul, plástico al amarillo, vidrio al verde... Y también estoy segura de que habéis comprado de forma responsable, teniendo en cuenta el comercio justo, las condiciones dignas de trabajo en los lugares de origen, la producción local, etc.
Seguro que también habéis pensado en las necesidades de las personas a las que van dirigidas los regalos, sobre todo en lo que respecta a los niños y niñas. Seguro que no me equivoco al pensar que les habéis comprado cositas que les ayudarán a desarrollar el ingenio, juguetes que no juegan solos y que necesitan que una persona les haga cumplir con su función, que no harán más patentes las desigualdades de género, que no incitarán al consumismo...
Va, decidme que ha sido así.













